FRÍO

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Tengo los nudillos entumecidos de apoyarlos en este suelo que se ha vuelto barro con la escarcha.

De poco van a servir mis dedos, rígidos e inertes, cuando hagan falta, cuando les toque hacer ese trabajo que nadie les enseñó. Quisiera encender un fuego que me permita sospechar que estoy vivo.

Pero no se puede

Espero y deseo con ansias que algún indicio de sol se asome y me dé un mínimo consuelo aunque sepa que el viento gélido de este accidente geográfico por debajo del sur me lo va a opacar.

Falta tanto para eso que a veces sospecho que nunca va a ocurrir.

Otros días y otros fríos me daban tiempo para encontrar el escondite del sol mientras la piedra libre contaba hasta cien.

Aquí no tuvimos el tiempo ni la decisión, nos atraparon poco después de la salida de la escuela y nos empujaron hasta el interior de algún libro de historia que no habíamos estudiado bien.

Días atrás me balanceaba entre el enojo y el entusiasmo pero hoy solo siento frío, tanto que se encargó de hacerme olvidar del miedo y del hambre.

A mi lado, otros fríos como yo se enroscan en la misma desolación, en la misma tortura. Nadie dice nada, posiblemente las mandíbulas se hayan endurecido también y no estén en condiciones de moverse, a cambio, algún gemido apagado intenta romper este silencio de espera.

Alguien está contando en algún lado las cuentas regresivas de este juego para apretar un botón. Ya nos han descubierto y, si bien este lugar está lleno de piedras, pocos recuerdan lo que significaba ser libre.

Dentro de un rato llegarán las bombas y la rendición en algún idioma que no manejo bien.

Pero a mí ya no me importa, yo, que nunca supe bien por qué o para qué, solo sé que en esta sepultura abierta en la que me indicaron permanecer, tengo frío, mucho frío.



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Seguir Antonio Sanchis:

Nació en la Ciudad de Buenos Aires en 1968, donde vive con su esposa y sus dos hijas. Es Licenciado en Administración de Servicios de Salud y se desempeña en el área comercial de empresas vinculadas a la salud cardiovascular. Desde el aspecto literario, bajo el seudónimo de Faivel, fue el autor de tres Blogs: Noches Lejanas, donde reúne un puñado de poemas escritos en su juventud, Bajo la Luna Gris en donde desarrolla la Historia del Caminante en un paisaje medioeval y Migajas (en el fondo del tarro) sobre relatos cotidianos. Además, con otros seudónimos fue coautor del blog El Salón Vip del Purgatorio en el que recrea historias y diálogos entre personajes de antaño. Ha participado de la antología poética Senderos de creación y recientemente ha publicado su primer libro Migajas (en el fondo del tarro). Tiene esperanzas de terminar alguna vez su primera novela pero parece estar atrapado indefinidamente en el remolino de la página 65!

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