amores así / maría laura guisen

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Una de mis hijas dice que cuando sea grande quiere ser Influencer o TikToker. La mayor, corresponsal de guerra. Si no hay guerras, quiere ser cronista de eventos en la alfombra roja: Oscars, Emmys, MTV, o todo aquello que sea una buena excusa para viajar por el mundo y conocer de cerca el lado B de las celebridades.

En los últimos meses, hice un curso acelerado sobre *One Direction*. Si no lo saben, es una banda que ya no existe, conformada por cinco chicos guapos y canciones muy pegadizas. Mi hija me cuenta la historia entre dos de ellos. Sufrían porque la compañía discográfica que los representaba en aquel momento no les permitía mostrar su amor. Aunque ahora sí podrían, al final Louis tuvo un hijo con una chica, y se hizo vegano. Y Harris no hubiera podido seguir viviendo sin poder comer Barbacoa de cerdo, su plato favorito.

La más pequeña, quisiera ser madre de muchos hijos en el futuro, y aclara, sin inquietud, que si el novio de ese entonces no quiere lo mismo, podría pedir a otro hombre, generoso, que done su parte del asunto, y así resolver esas pequeñas diferencias. Son chicas de ahora.

En estos tiempos, si te interesa conocer a alguien, simplemente se puede recurrir a la aplicación de preferencia en las redes sociales, y elegir así tu propia aventura. Igual que en esos cuentos de finales optativos que me fascinaban en la infancia; pero con la diferencia de que aquí, son también los comienzos los que pueden ser múltiples y simultáneos. Todas, todos o todes pueden ser solicitados a la vez.

Así como frente a una urgencia existe la opción de romper el vidrio en caso de emergencia, en las redes sociales, en caso de malestar, insatisfacción o decepción, se puede bloquear, cancelar, o incluso dejar de ver al otro, pero continuar siendo “amigos”.

Todo eso sin necesidad de angustiarse, transpirar, o ponerse colorados.

Se puede tener un encuentro sexual sin que los cuerpos se encuentren, o más aún, sin que las caras se conozcan.

Mano con pulgar arriba, corazón, llama encendida, ramo de flores, guiño de ojos.

Mientras miramos alguna plataforma de películas, podemos elegir de reojo algunos de los Emojis para la ocasión, y enviarlos a quien corresponda.

Si me equivoco o me arrepiento, se puede eliminar. ¡Que no panda el cúnico! Aquí no ha pasado nada.

Para eso, es necesario desconocer la existencia de una Frida, que con el dolor pegado a la carne desde siempre, le escribió una carta a Diego antes de ingresar al quirófano para que le amputen la pierna, donde le decía que le urgía “amputarlo” de ella, de una vez y para siempre.

“Cuando me alejo de ti, me llevo en las entrañas tu mundo y tu vida, y es de eso que no puedo recuperarme”

“Eres todas las combinaciones de números. La vida”. Así lo nombró.

Hay gente que nunca escuchó que en un país muy lejano, un joven chino enloqueció de amor, dolor y desesperación, por una niña que le hizo desear vivir la muerte. “La historia está ahí, inevitable ya, la de un amor cegador, siempre por venir, jamás olvidado”.

Una historia que lo llevó a vivir en carne viva hasta el fin de sus días, y a ella, a escribir una novela sobre ese amor único y extraviado desde el comienzo: El amante de la China del Norte.

Romeo y Julieta, Montescos y Capuletos, pasión de juventud. Amor desdichado que terminó en tragedia. “Es casi ley, que los amores eternos son los más breves”.

Tres días bastaron para que los protagonistas se casen, resuciten y mueran: “¡Besaré tus labios! Quizás quede en ellos un resto de ponzoña para morir”… Cuerpo y alma. Todo o nada.

No estoy segura de ser una mujer de estos tiempos. Si les pasa lo mismo que a mí, les aseguro que juntos podemos hacer algo.

¡Juntemos firmas por Internet! Viralicemos un Petitorio: protejamos del peligro de extinción, a los amores así.


Mi nombre es María Laura Guisen. Nací en Rosario en 1973. Soy Psicóloga y ejerzo desde hace muchos años mi profesión en ésta ciudad, tanto en ámbitos Institucionales como es mi consultorio. Siempre he sido una lectora apasionada. Este año finalicé un ciclo de tres años de Taller de escritura creativa con Marcelo Scalona, escritor y docente, además de cursos realizados con él sobre Literatura Argentina, y Poesía de Alejandra Pizarnik. Participé este año de un Curso de Escritura de cuento y clases teóricas sobre Estructuras Narrativas, dictados por Pablo Colacrai, también docente y escritor Rosarino. Comencé a escribir relatos y poesía hace aproximadamente un año y medio, en el marco del Taller antes mencionado y desde ese momento no me detuve. He perseguido con mis relatos y poemas a compañeros, docentes, parientes y amigos, que han acompañado con generosidad y cariño en este deseo por la escritura. Me gustaría tener la posibilidad de compartir mis producciones con otros apasionados lectores y escritores.



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