JUGAR Y VIVIR

con 6 comentarios

En los humanos, el impulso al juego es uno de los hijos pródigos del ocio. Inventar y jugar como animación, como placer. Un desafío, una bravata. Una suspensión limitada del mundo y la puesta en escena imaginaria de otro. Inaugura un tiempo sin propósito, que acontece porque sí. La compensación es el goce y el recreo.

Cuando la práctica de ese juego incorpora preparación, método y entrenamiento, se convierte en un deporte.

Cuando ese deporte se convierte en una profesión, la compensación fundamental es el dinero. No es un recreo, es un trabajo. El placer no es condición necesaria. Y ya no hay ocio, hay negación de ocio: neg-ocio. Cambian los medios y cambian los fines.

Todo juego se funda en determinadas reglas (un orden, un cosmos). Son las famosas reglas del juego. Individuales o en equipo.

La palabra “equipo” proviene del nórdico “skip” que significa “barco”, y del francés “équiper”: embarcar y proveer (organizar) una nave y a su tripulación de todo lo necesario, antes de zarpar del puerto.

En los términos de hoy, consideramos equipo a personas con diferentes habilidades que se complementan para un mismo fin. Los fines pueden variar: funcionaron como grandes equipos experiencias tan dispares como el Barcelona de Guardiola, la corporación empresarial Toyota o el ejército nazi.

La pregunta que aparece es: ¿Quién determina los fines? Luego: ¿Qué los une? ¿Los caminos o los fines?

Si es para caminar, en el equipo elegiremos a los más queridos, y ahí el bien es bien en sí; si es para ganar, elegiremos a los más aptos, y ahí el bien es el triunfo.

En general, por abrumadora estadística, no suelen ser los mismos.

Luego: ¿En un equipo son todos iguales? ¿Eso confiere algún valor? Luego, ¿es eso cierto?

Equipo presupone una idea de igualdad en el esfuerzo y en la participación. Admite “conceder” de lo propio y “recibir” de los compañeros. Un comportamiento colaborativo y solidario exactamente opuesto al que la vida cotidiana solicita.

Tramitar con armonía y equidad los diferentes roles, implica conflictos y necesita pericia. Evitar, por un lado, el igualitarismo autoritario, “el infierno de lo igual”; hay ahí un riesgo de alienación, de bulimia creativa. Por el otro, evitar que el reconocimiento del mérito o del talento autorice el gobierno de los egos, la sobreestimación, la subestimación, los privilegios.

Lo otro que aparece entonces, es la cuestión de la libertad. ¿Es libre el que obedece sus deseos o el que no? También el desertor tiene una ética: la desobediencia, el abandono.

En nuestra distorsión contemporánea, confundimos el individuo con el ego y lo devaluamos. Creemos que la libertad es un gesto siempre individual, que tiene una estatua de New York y que se edita en Hollywood.

La táctica y sobretodo la estrategia (que Alejandro Magno, alumno de Aristóteles, fundó en los campos de batalla del Asia Menor) se define por tramar una acción diferida. Es un plan y requiere una disposición compartida. Una relación mágica y encantadora que bien conocían los anarquistas: el plusvalor que puede regalar el esfuerzo mancomunado. La libertad también puede ser una canción desbordada de pájaros.

Camino a la Grecia antigua, entre “Kleos” (la gloria, la celebración, el renombre) y “eudaimonía” (la felicidad, la virtud, el florecimiento), nos detenemos.

Luego, antes que por el equipo, la pregunta es por el barco.



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Marcelo Sevilla
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Marcelo Antonio Sevilla (1964) nació en la localidad de Cavanagh, Córdoba. A los ocho años se mudó con su familia a Venado Tuerto. Tuvo una activa participación en varios movimientos de expresión cultural: Grupo Luz, movimiento pro arte y cultura; La Biblio, experiencia sociocultural gestada en la Biblioteca Florentino Ameghino de la ciudad que unió teatro, fútbol, música, arte y literatura entre otras disciplinas; creación de la original propuesta Facultad Libre de Venado Tuerto; Babel, libros-artes-café, primer bar literario en la ciudad; Revista Ají, experiencia picante; intervención en diversos semanarios periodísticos y revistas de divulgación ; producción y contenidos en ediciones de libros de autor (Noticias del mundo), en programas en radio (Aparecidos, Te amaré Ramírez) y en televisión (Ideas en la Ciudad). Desde muy joven escribió cuentos, relatos, crónicas y sobre todo, poemas (1er Premio en el IV Encuentro Nacional de poetas del Sur de Santa Fe, año 2004) que fueron publicados alternativamente en diversas plataformas. En 2017 publicó su primer libro "La llanura hacia ninguna parte". Director Técnico de fútbol (desde 2003).

Marcelo Sevilla
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6 Respuestas

  1. Avatar
    Fàtima
    | Responder

    “Hay negación de ocio: negocio” … Sencillamente:genial! Bravo:)

  2. Avatar
    Maria juliana
    | Responder

    Lucidez en el uso de la le gua. Ludico. Brillante!!

  3. Avatar
    Ropero
    | Responder

    La pregunta es esa. y el barco para cuando?

  4. Avatar
    Marcela
    | Responder

    Hermosa nota….

  5. Avatar
    Ram On
    | Responder

    Genial Marce!
    Un placer leerte como siempre.

  6. Avatar
    Matías
    | Responder

    Muy bueno !!! Felicitaciones

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