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¿Apegos judiciales feroces? Los efectos del castigo según la justicia penal

Vivan Gornick publicó en 1987 un libro en el que cuenta sus memorias en el Bronx, barrio que habitó durante la infancia. Allí se concentra en dos mujeres que se transformaron en modelos que la autora simultáneamente anhela y aborrece representar: su madre y su vecina Nettie. La misma Gornick lo plantea abiertamente: “Todas nos entregábamos a nuestros placeres. Nettie quería seducir, mamá quería sufrir y yo quería leer”. Este libro se tradujo al español bajo el título de Apegos feroces.

Si pensamos en la justicia penal, es posible observar que buena parte de sus apegos —es decir, de aquello en lo que se apoya y encuentra legitimación— se hallan ligados al castigo, al acto mismo de castigar. Sin embargo, no conocemos tanto acerca de lo que piensan quienes forman parte de la misma justicia penal sobre los efectos de ese castigo. Indagar sobre esto es interesante porque nos puede ayudar a entender una dimensión del fenómeno vinculada a las miradas que ofrecen quienes pertenecen a los tribunales respecto de los impactos concretos de dicho castigo, principalmente porque son quienes envían a las personas a la cárcel, controlan la ejecución de la condena y las deberían contener luego de su salida.

Dialogando con aquellos que integran la justicia penal, nos encontramos con diferentes miradas acerca de los efectos que provoca el castigo, o lo que es lo mismo, que existen apegos judiciales plurales al respecto.

Uno de estos apegos judiciales enfatiza en las circunstancias que atraviesan las personas encarceladas: aquí se encuentran los miembros de la justicia penal que toman como referencia principal las experiencias de quienes están en prisión, y que hacen hincapié en las consecuencias, sobre todo negativas, que produce el encierro para los condenados. Esto último es lo que los expertos describen como el entorno “desadaptador” que ocasiona la cárcel para quienes la ocupan.

Otro apego judicial está encarnado en aquellos integrantes de la justicia penal que no sólo piensan en las consecuencias nocivas del encarcelamiento para quienes están confinados, sino que mencionan lo mal que la pasan los familiares de estos últimos, considerando que hay personas perjudicadas que no han tenido que ver con ningún hecho criminal. Este segundo apego judicial incorpora la situación de quienes no se encuentran encarcelados, pero sí sufren las secuelas por el encarcelamiento de sus allegados.  

Un tercer apego judicial es el de quienes desde la justicia penal señalan la influencia que tiene el castigo estatal respecto de la sociedad, y como consecuencia, que las derivaciones del citado castigo estatal deben analizarse tomando en cuenta el papel que este último tiene para la comunidad en general, y no sólo para las personas encarceladas. Aquí los miembros de la justicia penal parecen sugerir que tanto el delito como su sanción contribuyen a preservar el compromiso ciudadano en torno a las normas jurídicas.

En suma, si bien la penalidad es un fenómeno complejo, y la sociedad produce múltiples significados relacionados al castigo estatal, no sabemos mucho acerca de cómo piensan el problema quienes pertenecen a la administración de la justicia penal. Avanzar en este conocimiento podría servir para evaluar mejor cuándo estos apegos judiciales sobre los efectos del castigo están cerca de transformarse en feroces.


Ezequiel Kostenwein es Abogado (Universidad Nacional de La Plata), Magister en Criminología (Universidad Nacional del Litoral) y Doctor en Ciencias Sociales (Universidad Nacional de La Plata). Es Investigador del CONICET y coordinador del Área de Sociología de la Justicia Penal en el Instituto de Cultura Jurídica (Universidad Nacional de La Plata). Docente de grado y posgrado (Universidad Nacional de La Plata, Universidad Nacional del Litoral). Actualmente dirige el proyecto de investigación “Condiciones y condicionamientos dentro de la justicia penal en la Provincia de Buenos Aires: elementos para analizar su autonomía”.  Es autor de Por una criminología menor: ensayos, admiraciones y aserciones (Di Plácido, Buenos Aires, 2014), La cuestión cautelar: el uso de la prisión preventiva desde la sociología de la justicia penal (Ediar, 2016), Temblores criminológicos. Dilemas sobre el castigo, el control social y la responsabilidad penal (Astrea, 2019) y El castigo, esa otra bestia magnífica. Una invitación a la sociología de la justicia penal (Astrea, 2021). Compiló Sociología de la justicia penal. Interrogantes actuales sobre la administración del castigo (Ediar, 2017), La condición judicial. Dimensiones sociales de la justicia penal (Ad-Hoc, 2020), y El Imperio de castigar. Contribuciones desde la sociología de la justicia penal (Editores del Sur, 2020).   



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