DESPRENDIMIENTOS (Persistencias de la memoria)

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Fragmentos extraídos de la parte cinco (Desprendimientos) de Persistencias de la memoria, novela de Christian Lange recientemente publicada por ediciones “El bien del sauce”. Seleccionados especialmente para Revista Ají y publicado con autorización del autor.


Otra reunión. Otra consigna. “Los comienzos”. “¿Qué comienzos recuerdan y cómo los recuerdan?”. Pre-escolar. Primer día de clases. Un pasillo al aire libre. Sol. Delantal cuadriculado. Azul. Apoyado contra una pared. Aislado, solo, solitario. Tranquilo. Observando todo. Me veo desde afuera, también. Incluido allí, en el encuadre. Veo muchos ángulos y tomas. 

El comienzo de la enfermedad. 

No hay un día preciso. Empezar a ir como acompañante a los médicos. Primero: la oreja, lastimadura en la piel, consulta, biopsia, cáncer, intervención, fin. Segundo: la próstata, consulta, biopsia, cáncer, medicación e inyecciones, listo. Tercero: estado general, clínico, todo bien, análisis de laboratorio bien. “Le quería consultar algo”, digo. “Hay un tema con la memoria”, digo. Suplementos vitamínicos. Estimulador de la circulación sanguínea. No mejora. Dosis mayores. No mejora. Resonancia magnética de cerebro. Atrofia Cortical Difusa. Evaluación Cognitiva. Deterioro Cognitivo Moderado. Remedios: píldoras y parches. Una orden para sesiones de Estimulación Cognitiva. Un papel con el nombre de mi padre y la firma y sello del neurólogo. Diagnóstico: Demencia. 

***

Ayer me vi en el espejo. Me estaba afeitando: enjabonarse, agua caliente, la espuma; mojar un poco el borde de la maquinita, la banda lubricada, esa; movimientos cortos, automáticos ya; primero en un sentido, después en el inverso –digan lo que digan–, y una tercera pasada; enjuagarse, una, dos veces; secarse y listo. Eso debería ser todo. Eso debería haber sido todo, como siempre. Pero no. Algo más pasó, sucedió. Fuera de lo previsto. 

Me terminé de secar, la cara casi envuelta en la toalla; dejé que esa envoltura, esa toalla se fuera retirando de a poco y mi mirada se quedó allí delante, enfrente, allí frente a mí, pero desde mí, y no la esquivé rápidamente, sino que me quedé, me quedé ahí; y entonces pasó. Me vi. Me vi ahí. En el espejo. No sé bien cómo explicarlo. No sé qué fue exactamente. Algo. Tal vez la ceja, el rostro; comprobar que un ojo es levemente más chico que el otro. Apenas. Una expresión, no sé. Algo en los ojos, pero por detrás de los ojos. La sensación que el ojo más pequeño tuviera un poco menos de vida, o un poco más de tristeza. De golpe el simple recorrido mecánico de mi mirada sobre un objeto conocido, mi cara; de golpe, eso, sí, de golpe, como un golpe, transformado en otra cosa. Transformado en otra cosa. En mí. Yo. Dos letras. Una palabra de dos letras. Yo. 

¿Dónde está yo? ¿Quién es yo? ¿Es la cara? ¿Las cejas? ¿Las arrugas, las canas? ¿El gesto? Y ayer, ese momento, ese momento preciso, ese haberse quedado unos segundos de más mirando algo que no estaba allí para ser visto, esa diferencia, ese detenerse en algo, ese tiempo estirado, suspendido, eso, eso hizo que apareciera. Que yo apareciera. Frente a mí. Algo por detrás de los ojos, en los ojos, en la mirada, pero sosteniendo por detrás de la mirada. 

Un magnetismo, una atracción, un vértigo. 

Como caer hacia adentro, pero saliendo desde mí. 

Como abismarse. Eso. Sí. Abismarse ahí, en yo. 

Que ayer me vi. Me vi en el espejo. 

***

Lo que me molesta de esto es que ocurra ahora. Que ocurra. Me molesta. ¿Por qué justo ahora cuando el pasado quedó en su lugar, ahora que hay contacto, por qué justo ahora? Atrofia Cortical Difusa. Deterioro Cognitivo Leve. Deterioro Cognitivo Moderado. Memantina. Parches. Estimulación Cognitiva. Clínico. Neurólogo. Psicóloga. Urólogo. Odontólogo. Inyecciones. Una pastilla de Memantina a la mañana. Cambiar el parche después de ducharse. Un Reduprost y dos Ciproterona al almuerzo (para el cáncer de próstata). El del colon se operó. Todo bien. Está curado. Eso es lo bueno del cáncer. Agarrado al inicio, se opera, se medica, y listo, ya está. Y si no, se acompaña, se está, se habla, se dicen ciertas cosas, se llega hasta el umbral, se despide y se da un paso más. Así es. Así tiene que ser. 

Papá no tiene cáncer. Papá tiene Alzheimer. 

“Mi nombre es Christian. Cuido a mi papá”. 

***

 Debo tener cinco kilos de más. O diez. Sí, tal vez sean diez. Cuando lo veo, cuando veo los kilos de más, cuando veo eso, el excedente, no me gusta. Es absurdo, sí; pero me hace sentir viejo, de golpe. Y si me miro, si me miro, pero sin ver de más, como el otro día, si me miro, pero viendo eso, nada más, como una mirada superficial, sí, una mirada no-profunda, eso, si me miro con esa mirada, veo las canas, algo de la piel, algo del gesto, del tono, del color, y todo ese conjunto no me gusta. 

No me gusta. 

Hay algo de mí que no me gusta. Hay mucho que no me gusta. Como una decepción. Esto no es lo que yo esperaba. ¿Yo no soy lo que yo esperaba? Ahora no hay silencio. Tampoco angustia. No tengo nada que contar. 

***

Para transformar una información en un recuerdo, el cerebro debe realizar cierto proceso. Mi padre, el cerebro de mi padre, no puede hacerlo. No sabe cómo. Es fisiológicamente incapaz de generar recuerdos a partir de informaciones nuevas. Tiene un stock actual acumulado y grabado en su memoria. Puede acceder a parte de ese stock, a veces, voluntariamente. Otras veces, los recuerdos emergen solos. Parte del stock está borrado: inaccesible. Otra parte se está borrando. El puente, el nexo que une información y recuerdo ya no existe. El puente se ha desmoronado. Escucha, entiende, y olvida. Escucha, entiende, y olvida. Escucha. Pregunta y respondo. Escucha, entiende, y olvida. Vuelve a preguntarme lo mismo. Otra vez. Otra vez. Y otra vez.

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