DESMANICOMIALIZACIÓN Y DERECHOS HUMANOS

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La lucha contra la actual pandemia de coronavirus nos compete como sociedad a “quedarnos en casa”, con la finalidad de cuidarnos y cuidar de lxs otrxs, requiriendo principalmente la construcción de lazos solidarios. 

El estado en la actualidad se planta como “garante del derecho a la salud” en primera instancia, evocando su autoridad y potencia, apelando a la vida colectiva, a partir de las medidas de protección dispuestas.  Pero es imposible desconocer años de neoliberalismo, de pobreza, vulnerabilidad social, dependencia de la tierra para unos pocos, que con gran impulso en los noventa y durante el pasado gobierno, fragilizaron lazos sociales, incentivando el individualismo: sálvese quien pueda/ quien cuente con el dinero para hacerlo. 

Por ello, en un marco de grandes desigualdades sociales en nuestro país, donde no todxs pueden quedarse en sus casas, hay personas que pudiendo hacerlo, no lo hacen.  Se visibiliza omnipotencia por parte de algunxs, que salen a la calle a “manifestarse”, sin reparos sobre el daño que pueden causar. Manifestando denuncias que nada tienen que ver con el cuidado colectivo, sino con el rechazo del otrx, y en el peor de los casos impulsando la política del odio, el racismo y la discriminación.

En este contexto, las redes sociales se encuentran colmadas de información, artículos de diversa índole, memes, frases, etc. Y hasta algunos de ellos, mostrando desde el amarillismo y el morbo las peores miserias.

Por eso me parece significativo problematizar desde la perspectiva de la Salud Pública y la Salud Mental, un hecho significativo que aconteció en el Hospital Borda hace unos pocos días, el siguiente enunciado: ¿Viste que difícil es el aislamiento? Algunxs creen que es una práctica de salud mental.

Hace pocos días, nos llega la triste noticia, de que un interno del Hospital Borda falleció tras ser mordido por perros callejeros, que deambulaban en la institución de salud mental. Confirmando nuevamente el abandono que se viene denunciando desde hace tiempo. Crecen los contagios por covid-19 y la situación se torna crítica.

La muerte de este usuario puso de manifiesto la penosa situación del hospital y sus pacientes, producto de años de desidia y desinterés del Estado y el Gobierno de la Ciudad, agravada hoy por la pandemia. 

Desde el año 2011 participo junto a compañerxs de la facultad de psicología de la universidad Nacional de Rosario en diferentes actividades que se realizan con profesionales y usuarixs del Frente de Artistas del Borda y Radio la Colifata. En uno de nuestros tantos viajes al hospital y de intercambio de actividades en los dispositivos de salud mental, un coordinador del Frente de Artistas nos dijo: “El manicomio es una estructura arcaica que sostiene negocios económicos”. El Frente, organización que hace más de 35 años batalla por la desmanicomialización, impulsando acciones artísticas dentro y fuera del hospital viene denunciando desde hace mucho tiempo las condiciones de hacinamiento y falta de presupuesto que el hospital padece.

¿Te imaginas a una persona devorada por perros en un Hospital Psiquiátrico? La respuesta es triste, pero lo que el Manicomio viene generando durante siglos son violaciones a los derechos humanos, falta de calidad de vida y libertad, se come mal, se duerme mal, malos tratos físicos y psíquicos. Se negocia entre los grandes laboratorios de psicofármacos con la salud mental de las personas.

La psiquiatría clásica se empeñó en fundamentar un modelo de asistencia institucional, individual, que interna a personas con sufrimiento psíquico por períodos terapéuticamente indeterminados, en condiciones de cronicidad, quebrantando sus lazos afectivos y sociales, instalando la idea del otrx peligroso. 

Ante una práctica que borra al sujetx de derecho y su inclusión colectiva, con efectos devastadores en la producción de subjetividad, preguntémonos nuevamente cuan complejo es estar aislados para cuidarnos, quedarnos en casa (lxs que tenemos), donde estamos rodeados de nuestra historia, nuestros afectos íntimos, nuestras cosas importantes y aun así sufrimos por no poder encontrarnos con nuestrxs amigxs, ir a trabajar o a estudiar con otrxs. 

Te preguntaste alguna vez: ¿Qué sucede cuando el manicomio aísla al sujeto en pos de su “recuperación”?  Considero con fuerza que el encierro no cura, produce mayor sufrimiento psíquico.  

El poeta y dramaturgo Antonin Artud dijo que los locos, humanos sin derechos, son las víctimas individuales por excelencia de la dictadura social. 

La salud mental se fortalece a partir de la construcción de vínculos con otrxs, de disfrutar de aquello que nos gusta, de amar, trabajar.

Por ello, el proceso de desmanicomialización implica mucho más que cerrar las instituciones manicomiales, es crear espacios sustitutivos colectivos que propicien prácticas clínico-políticas interdisciplinarias. Constituir condiciones de posibilidad con recursos concretos desde el estado, pensar a la salud mental en su complejidad y múltiples determinaciones.

A casi diez años de la sanción de la ley de Salud Mental, fecha fijada como meta para la sustitución de los hospitales psiquiátricos por hospitales generales, la normativa continúa siendo un territorio en disputa y una deuda social más. 

Podríamos decir, que en un momento tan complejo que atraviesa la humanidad, de aislamiento social, en donde la gran mayoría desea reencontrarse con el otrx, donde los abrazos y todo gesto físico se anhela muchísimo, reflexionar y dimensionar las consecuencias de los muros manicomiales, es tarea primordial de la Salud Publica y Salud Mental.

Hoy, quienes habitan los pasillos y pabellones del Borda son presos subjetivos, que anhelan la libertad. ¿Sabrán qué es lo que está pasando afuera? Esos muros que mostraron protección a los “sanos” de afuera, con los “enfermos” de adentro, hoy se encuentran en un orden invertido. Donde los “sanos” también están encerrados. Quizás se comprenda mejor lo que se siente. 

Ojalá, esta pandemia nos enseñe a ser mejores humanos. Y que los muros de nuestros manicomios se derrumben, uno, por uno. Como también, nuestros muros internos; que se caigan para formar nuevos lazos sociales de empatía con el otrx.



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Maira Lignetti
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Militante y referente estudiantil. Ayudante de cátedra de Salud Mental y Salud pública en la Facultad de Psicología UNR

Maira Lignetti
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4 Respuestas

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    Gaston
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    Muy bueno!!!

  2. Avatar
    Franco
    | Responder

    Muy buena nota

  3. Avatar
    Diego
    | Responder

    Muy buenaaaa!!

  4. Avatar
    Nahuel
    | Responder

    Excelente está nota!

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