TRES POEMAS

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LAS COSAS SE VAN CON VOS

En las fotos familiares que guardo 
estoy arriba de un triciclo, una bici, un auto a pedales.
Tenía ocho, nueve años y a mi papá le pedía
que me llevara a andar en bici, en karting, en moto.
En el Italpark me gastaba la chequera de los juegos 
en la pista de Indianápolis
me estaba preparando para un movimiento
que ahora veo no termina nunca.
A los 20 me fui de casa
porque del barrio hay que irse rápido.
El 98 por ciento de las familias son disfuncionales,
mi papá
traía plata a casa pero cenaba 
en otro cuarto y cuando subíamos
al colectivo se sentaba lejos de mí
aunque tuviera espacio.
Del barrio hay que irse digo siempre
para eso tomé envión y cocaína 
pero como me dijo mi tío que está muerto
te vayas a donde te vayas las cosas se van con vos.
Siento que estoy llena de vida y también 
que no lo soporto.
Del barrio hay que irse sigo diciendo
aunque yo ya me fui.

LAS MUJERES QUE ME VOLVIERON LOCA DE VERDAD​

Las mujeres que más amé
las que me volvieron loca de verdad
las chicas con las que quise todo, escribían.
Mi mamá hizo hasta segundo grado y no
me miró los cuadernos ni pudo
colorear un mapa conmigo o ayudarme
en un ejercicio de contabilidad.
El colegio y casa eran
una cadena rota en mi cabeza.
Cada vez que la veía firmar algo,
el boletín de la primaria,
un documento en el banco,
notaba que lo hacía lentamente
como alguien recuperándose de un golpe.
Me pregunto si las mujeres que amé
las que me volvieron loca de verdad
las chicas con las que quise todo
fueron mi movilidad intelectual ascendente,
si elegir mujeres que escriben
es disimular eso que me falta
cada vez que las dejo
o que me dejan.

EL INSTINTO DE UN PERRO

La noche del 29 de mayo
cociné pastas que comí
al lado del fuego
que mantuve encendido
con pericia por horas.
Era la primera vez
que hacía fuego en un hogar
y me gustó aprender algo nuevo
el día de mi cumpleaños.
Después salí a caminar por el campo
me prendí un cigarrillo
un perro me siguió dos cuadras
hasta que otra cosa lo distrajo y se fue.
Y me quedé pensando
que me gustaría tener
el instinto de un perro:
saber cuántas cuadras acompañar
y cuándo tener que irme.

Los tres poemas pertenecen al libro “Tarda en apagarse” publicado en 2017 por Caleta Olivia.



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Seguir Silvina Giaganti:

Poeta. Nació en Avellaneda, Argentina, el 29 de mayo de 1976. Se recibió de la carrera de Filosofía en la UBA. Es docente. Escribe en cualquier lado. Vive con Poxi, su perra de 14 años, en Monserrat. Tarda en apagarse es su primer libro.

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