ESA E, LA IRREVERENTE

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En la vida cultural de una ciudad circulan permanentes mensajes entre los cuales suelen colarse imprevistamente signos, palabras y frases que no pasan inadvertidos para quienes comparten  un mismo espacio y  que nos sacuden irremediablemente. Estos van y vienen, se reproducen y se multiplican libres en un ida y vuelta.  Aquel mediodía de sábado  de julio de 2018, la Feria del Libro Usado de la Biblioteca Ameghino, fue el escenario para que voces múltiples  nos despabilaran e incomodaran, para convertirnos en testigos de esas irreverencias. Vibraba una vocal rebelde, díscola que alguna que otra vez habíamos escuchado en colegios, plazas y en los ámbitos privados de las familias: una “e” que se había entrometido, al parecer, sin permiso: chiques, amigues, todes. ¿Cómo un simple  fonema hubo de  provocar tamaña trompada al alma de la lengua? Era nuestra lengua y se encontraba justo ahí,  amenazada en uno de los templos del saber.  También  el nosotres haciendo resonancia con los anteriores, se nos colaba libertino  entre el aire colectivo de la biblioteca. ¿Qué podíamos hacer sino ser meros espectadores de actos disruptivos?  El intento de  ser indiferentes  podía ser un muro  de defensa para honor y  tradición  de una lengua que se resistía a convertirse en maldita,  también el acto elocutivo de expresar  nuestras ironías  para atenuar el efecto , podía funcionar. 

Después del primer impacto , volver a casa  en la soledad de la reflexión,   cambió mi ánimo: Toda lengua es cambiante, todo lenguaje está relacionado a los modos de pensamiento de la época, toda expresión conlleva ideología, pensamiento y modos de ver al mundo. ¡Cuántos cambios en lengua romance cruzaron siglos para la transformación de lo que llamamos idioma! ¡Cuántos combates se fueron dando desde la imposición del latín sobre las lenguas prerromanas, y luego la evolución de las lenguas hasta llegar al español latinoamericano!  Así, muchas veces, el conocimiento es  necesario  para atenuar la dura crítica y el rechazo absoluto para dar miradas algo más sensibles…

Igualmente la resonancia de esa “e” en el recuerdo reciente de la experiencia en  la biblioteca, luchaba por continuar. ¿Lenguaje en las sombras que comenzaba a liberarse? ¿Rebeldía joven ante el sistema lingüístico que no los representaba ideológicamente?  ¿Pasar por alto la gramática  porque en el subterráneo colectivo corrían otros significados?  Algo estaba temblando hace tiempo en la base de la lengua y esa intrusa ya se venía haciendo cada vez  más pública.  

 Sabemos que el lenguaje funciona entre individuos a través de sus relaciones, a veces uniendo  colectivos que comparten significados sociales, otras veces para distanciarlos. En el caso del uso del lenguaje inclusivo —impulsado hace aproximadamente una década por los movimientos feministas no sólo de la Argentina, sino de varios países de América Latina y también de España–, ha venido generando una polémica de la que han participado lingüistas,  grupos de estudiantes, algunos partidos de izquierda y, en general, personajes del mundo del espectáculo y la literatura. Fueron precisamente los sectores más progresistas los que han empezado a utilizarlo en lo que parecía ser un intento por no dejar a nadie afuera de un reclamo que muchos —usemos el lenguaje inclusivo o no— consideramos legítimo, ya que lo que se busca es  ampliar los derechos de un sector de la sociedad. 

También conocido como lenguaje incluyente, o igualitario o lenguaje no sexista,  práctica lingüística que, además de evitar ser sexista, le daba presencialidad  a lo femenino y a otras entidades, ante el predominio de un sujeto masculino que históricamente se pretendió  universal. Así, fue imparable el  movimiento y el juego de resistencias entró para quedarse en la cancha cultural.

 De este modo, se publicaron artículos e investigaciones científicas sobre las variaciones lingüísticas fundadas en los cambios sociales y culturales, en relación a las demandas de presencialidad en el discurso social de todas las identidades de género. Una empresa que parecía de muy compleja concreción. Hubo improntas o mapas de ruta que irrumpieron la vida social y cultural ,  como  La Guía para el uso de un lenguaje no sexista e igualitario en la  Honorable Cámara de Diputados de la Nación ( HCDN)  del gobierno argentino dice: “Se entiende por lenguaje inclusivo o por lenguaje no sexista, aquel que ni oculte, ni subordine, ni excluya a ninguno de los géneros y sea responsable al considerar, respetar y hacer visible a todas las personas, reconociendo la diversidad sexual y de género” . En tanto el Informe del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) del gobierno de Chile con enfoque no sexista señala que “el lenguaje inclusivo hace referencia a toda expresión verbal o escrita que utiliza preferiblemente vocabulario neutro, o bien hace evidente el masculino y el femenino, evitando generalizaciones del masculino para situaciones o actividades donde aparecen mujeres y hombres”.

Otra referencia importante es la Guía “Si no me nombras, no existo”, elaborada por las entidades públicas de Perú que  recoge una definición únicamente enfocada en un uso no sexista:  Conjunto de propuestas de uso de la lengua castellana que busca personalizar la presencia de mujeres y hombres al escribir, hablar y representar, promoviendo que las y los hablantes abandonen o no incurran en el sexismo lingüístico y en el sexismo social presente en el lenguaje”.

Y así, países, ministerios y agrupaciones diversas fueron andando caminos y —parafraseando a Machado—, cuando volvieron la vista atrás no se convirtieron en estatuas de  sal,  sino que mantuvieron su sitmo:  Desescribir primero,  para  luego escribir no sólo un lenguaje sino una  cultura que tradicionalmente sostuvo una monolítica visión del mundo.

Esta postura enfocó su crítica sobre la  mirada masculina como posición central en el mundo, pues no sólo invisibilizaba a lo femenino, también marginalizaba a las personas de otras identidades. Por ello, los movimientos feministas y LGBTIQ + —sigla de los términos: lesbiana, gay, trans, bisexual, intersexual y queer a las que se añade el signo + para aludir al resto de diversidades sexuales y de género— reclamaban un lenguaje que los representara , ya que, como es evidente, no existe un solo eje del mundo (hombre) ni tampoco dos (hombre y mujer), también hay otras identidades de género que a lo largo de la historia han sido negadas y homogeneizadas.

En la otra punta del debate, se sostenía —ante las primeras argumentaciones—  que  confundir género gramatical con sexo, era considerar erróneamente  que   cambiar la gramática no bastaba para modificar las conductas machistas y discriminatorias,  fundando la esperanza de que si se lograba rectificar esas conductas indeseables, era probable que la lengua se termine acomodando sola a la nueva realidad. ¿Era posible esto, en un mundo predominantemente  androcéntrico en las relaciones sociales?

 En este sentido, la Real Academia Española (RAE), reconoció desde el primer momento que en sus diccionarios existían “manifestaciones de discurso donde se pueden infiltrar tanto opiniones y actitudes personales misóginas como prejuicios ideológicos generalizados en la época de redacción”. Razón por la cual,  “(…) hemos venido limpiando los diccionarios de residuos machistas o de connotaciones misóginas que hubieran podido acopiar en épocas anteriores los términos que se utilizan en las definiciones”. Por ejemplo, ha sustituido la definición de ciertas profesiones a medida que la mujer iba accediendo a trabajos y la sustituyó por la expresión genérica “persona que” y la acotación  m. y f. (masculino y femenino)”. En cuanto al uso de la @ o de las letras «e» y «x» como supuestas marcas de género inclusivo fue categórica en la valoración : “(…) son ajenas a la morfología del español, además de innecesarias, considerando que el masculino gramatical ya cumple esa función como término no marcado de la oposición de género”.

 Sí, consideraron el lenguaje binario que distingue al hombre y a la mujer, por ejemplo: “los amigos y las amigas”. Sobre este desdoblamiento de los términos sostuvo: “Estos no son gramaticalmente incorrectos, pero sí innecesarios (salvo que la doble mención sea informativamente relevante), pues el masculino gramatical con valor genérico incluye en la referencia a seres de ambos sexos”. Si quieres dirigirte explícitamente a personas de uno y otro sexo, la RAE sugiere usar la barra separando las terminaciones. El orden puede ser el que desees. Así: querido/a, querida/o”. Obviamente esta distinción no incorporaba a las personas fuera del sistema binario, históricamente invisibilizadas, ni a todos los géneros posibles. Hoy desde esas modificaciones todo se mantuvo como hace siglos.

El lingüista y lexicógrafo, Santiago Kalinowski, director de la Academia Argentina de Letras señaló que “(…) el inclusivo no pretende ser gramática ya que su pretensión es social y cultural,  tiene que ver con lo real y con el ordenamiento de lo social, con la injusticia y con el privilegio del hombre”. En tanto, la fundación Fundéu BBVA, asesorada por la RAE, resaltó que el ámbito de aplicación de la @, la letra «x» y la vocal «e» es “admisible en ciertos contextos como una manifestación creativa o un recurso gráfico, aunque no es propio de la lengua formal”. 

Hoy, las  posiciones progresistas  sostienen  que  se sigue ejerciendo sexismo en los diccionarios de la academia, aunque algunas modificaciones fueron concretando en los diccionarios, como revisar términos con connotaciones negativas como “hembra”, para definir el término “madre”. ¿Vienen temblando desde hace tiempo los lápices normativos de los/las académicos/as? De hecho, la institución usó recientemente su cuenta de Twitter para aclarar a un usuario el uso de la «x» en el lenguaje. “¿Qué pasa con el plural del adjetivo “feliz” en lenguaje inclusivo?  Lxs chicxs están felicxs”.  La consulta no hizo más que dividir, una vez más, las redes sociales entre quienes se mostraron en contra del lenguaje inclusivo y quienes reclamaron un lenguaje que visibilice a todos los colectivos.

 Para la RAE, el «lenguaje inclusivo» es el “que aplica las recomendaciones propuestas por ciertos sectores del feminismo para visibilizar a la mujer en el discurso, suponiendo que el uso genérico del masculino la excluye”. También considera que es un “conjunto de estrategias encaminadas a evitar el uso genérico del masculino gramatical. Algunas de estas estrategias no son gramaticalmente incorrectas, sino simplemente innecesarias. Otras son ajenas al sistema lingüístico”. De por sí es importante que la  RAE tome cartas en el asunto al extenderse cada vez más expresiones como “amigues” y “chicxs” en que el uso de la “x ”y la “e” como nuevo neutro fue rechazado frontalmente.

Sin duda, estos enunciados remiten a una concepción ideológica antagónica a las consideraciones actuales y pragmáticas del uso del lenguaje, lo positivo está que  estas polémicas  generan conocimiento y abren interrogantes muy interesantes. Y en este juego estamos y nos quedamos.

Por lo pronto, el discurso académico-universitario en nuestro país, propuso  nombrar a las personas valorando su presencia en el discurso, evitando los términos de pertenencia y subordinación como “la esposa de”, “su esposa”, “y señora”. Recomienda el uso de  genéricos: en lugar de “los ciudadanos”, “la ciudadanía”, en lugar de  “los indígenas”, “la población indígena”, en lugar de “los derechos del  hombre”,  “los derechos humanos”. El uso de formas impersonales, también es sugerencia para la inclusión: “se les invita” en lugar de “se los invita”. 

Quizá sea momento de mirarnos y cuestionarnos algunas raíces, ideas, costumbres o actitudes que, conscientemente o no, han contribuido a invisibilizar a otras identidades. Encontramos  lenguaje inclusivo en  series de televisión: “Pose”, de Fox Premium, marcó un hito en 2018 en que la producción de Ryan Murphy incorporó la letra «e» en sus subtítulos en español y portugués para denominar a colectivos de género mixto, destacando así su mensaje de inclusión y diversidad. También el presidente Alberto Fernández, hizo uso del lenguaje inclusivo en su visita a la provincia de Chaco en el mes de julio de este año.

 También, el libro “Ni por favor ni por favora”  de la autora malagueña María Martín Barranco, comienza con una advertencia: “Las siguientes cien páginas están escritas íntegramente en lenguaje inclusivo, por eso las autoridades lingüísticas advierten de que esto puede afectar gravemente a su comprensión”. Sin embargo, a lo largo de la lectura, por extraño que pueda resultar para algunos académicos, la comprensión del libro es completa.

Otro caso que provocó un tsunami es el de  Lucas Grimson, un joven de 19 años que integra la dirección de Adolescencias y Juventudes del Ministerio de Salud nacional, se volvió viral esta semana en las redes sociales, luego de utilizar el lenguaje inclusivo en la conferencia de prensa del parte diario por los casos de Coronavirus. “Es clave que nosotres, les jóvenes, también nos cuidemos. Nadie es más piola por no usar el barbijo en la calle o ponérselo mal. Los pibes, las pibas, les pibis, podemos ser parte de enfrentar esta pandemia, pero no vamos a poder ser protagonistas del mañana si no tenemos un lugar desde ahora“, dijo en la conferencia de prensa.

 Muchas veces se ha dicho que nos tenemos que ocupar de cosas verdaderamente  importantes,  el tema es que  a estas cosas siempre las tenemos que atender con  palabras. Imposible fugar del lenguaje. Por eso, hoy, si  el destino nos volviera a juntar con aquellas jóvenes y aquellos jóvenes que habitaron la feria hace dos años, el encuentro con esa “e”, la irreverente, política y rebelde “e”,  hubiera sido menos traumático, porque en este juego estamos todos, todas y todes.



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Laura Inés Sacchetto
Seguir Laura Inés Sacchetto:

Nacida en Cruz Alta ( Cba) Reside en la ciudad de Venado Tuerto desde el año 1994. . Profesora y Licenciada en Letras por la Universidad del Litoral. Docente de Lengua y Literatura en establecimientos de nivel medio y superior de Eduardo Castex ( La Pampa) y Venado Tuerto (Santa Fe). Coordinadora de talleres de lectura y escritura en Bibliotecas Populares y centros de divulgación de cultura . Escribe críticas y artículos sobre el uso del lenguaje y forma parte de grupos de investigación sobre autores y textos del discurso ficcional. Las charlas y exposiciones sobre Literatura y Lenguajes son frecuentes en el ejercicio de la profesión.

Laura Inés Sacchetto
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3 Respuestas

  1. Avatar
    Rosa Collado
    | Responder

    Me encantó!! Muy claro y propicio para abrir el debate!! Excelente!!!

  2. Avatar
    Silvia Cevinelli
    | Responder

    Excelente , esclarecedor, los cambios no vienen porque si, en este caso viene de la mano de luchas feministas . Bienvenide “todes”

  3. Avatar
    Laura Sacchetto
    | Responder

    Muchas gracias por los comentarios y Feliz Día de las Docentes y los Docentes!

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