
Ilusiones de verano y algunas palabras para invocarte después
Qatar 2022
Casi amanece. El primer mundial que se juega en noviembre. No está Maradona. Tampoco Luis. Hermano en árabe se escribe «shaqiq».
Rusia 2018
Última copa con Diego en la Tierra. En la embajada surcoreana de México, algunos aficionados festejan la victoria de los asiáticos sobre Alemania. El embajador es cargado en hombros. Luis y yo reímos. Ignoramos el presagio que lo rodea. Después, Brasil nos elimina en octavos.
Por esas fechas, traduje una entrevista a Olga Tokarzczuk en la que decía que escribir es difícil porque se hace en soledad, sin que nadie te anime y sin la certeza de que van a publicarte. Había ganado el Nobel y el mundo conocía su rostro, su obra, su potencia.
Ausencia en ruso se pronuncia «otsustviye».
Brasil 2014
Colocan una enorme pantalla en el centro de la plaza. Expectativa reservada contra el anfitrión. Las posibilidades de ganar son nulas pero el morbo también juega su partido. No existe el VAR. Se respeta la esencia del juego, según Juan Villoro, el error.
En 2012, México venció a Brasil en Wembley durante la final olímpica. Único título que los brasileños no tienen entre sus vitrinas. En 1999, México derrotó a Brasil en el Azteca durante la final de la Confederaciones. Único título internacional que los mexicanos tienen entre sus vitrinas. En 1986, Diego alzó la copa del mundo en el mismo escenario, tras humillar previamente a los ingleses. En 1966, Inglaterra ganó la copa del mundo en Wembley. Único título en su historia tras un gol fantasma.
La esencia del juego los hizo campeones.
Volvemos a la plaza. Es verano, son las dos de la tarde y hace calor. Luis invita las cervezas. Sus ojos aún con signos de gentileza. La portería mexicana es atacada pero Ochoa juega el partido de su vida. Empate a cero en Maracaná. Los ceros separados por el guión se parecen a los hermanos que se toman de la mano. Roteiro es la palabra portuguesa para «guión». Los analistas hablan de las posibilidades del arquero para llegar a un equipo importante de Europa, también del anhelado quinto partido. Llega el fin del verano. Ninguna de las anteriores sucede.
Semanas después, Diego se lamenta pero no deja de alentar. Alemania es el primer equipo europeo que gana la copa en América.
Sudáfrica 2010
Estoy a la mitad de un trabajo importante por el que me pagarán diez mil pesos. El jefe ordena suspender actividades. Se inaugura el torneo con México enfrentando a Sudáfrica. No alcanzo a terminar el trabajo. El primer gol es mexicano pero lo anulan. Silbatazo final. Uno a uno. Días después, la selección vence a Francia por dos goles a cero. Las calles desbordadas de alegría. En inglés, alegría se conforma de tres letras: «Joy».
En octavos de final, Maradona comanda la selección argentina que devuelve la frustración y esfuma las ilusiones de verano.
Otra vez contra Argentina, recibo un mensaje de Luis.
Renuncio a final de año porque encuentro trabajo mejor pagado que me da tiempo para leer, traducir y escribir.
Alemania 2006
Orhan Pamuk está en Colonia y se dirige a un café. Compra el periódico. México cayó ante Argentina con un gol de Maxi Rodríguez. Un diario titula el resultado como «Unglaublich!» La fotografía enfoca un Maradona extasiado. Alemania será el próximo rival. Entre estos dos hay cuentas pendientes, piensa Pamuk mientras selecciona el crucigrama.
Corea Japón 2002
Es de madrugada y Luis insiste en que nos levantemos. Al otro día tenemos clase, pero no parece importar y entusiasma la idea de poder beber coca, sin que mamá se enoje. Estados Unidos presenta un cuadro joven que tiene todas las de perder. Un empate previo ante Italia nos daba la suficiente confianza. Cae un inexplicable dos a cero.
Desilusión en japonés se compone de tres palabras: «Nihongo de shitsubo».
Era lo único en lo que les ganábamos, escuché entre sollozos.
Francia 1998
Los maestros suspenden clases. Acomodamos la antena para no perder imagen. México se juega el pase a octavos contra Holanda. Restan ciento veinte segundos y estamos fuera. Jugada de contragolpe. «Matador» Hernández estira la pierna. La pelota se desliza por el costado derecho. Los ojos en la esférica. Dos a dos final. Todos caen encima del número 15. Se escucha «miracle, miracle!» entre la prensa que retrata el festejo.
Luis exclamó que de grande quería ser narrador.
—¡Por las noches, te diré al oído algunas palabras que no entienda!
Charly Galicia
- Este cuento fue semifinalista del VIII Mundial de escritura organizado por Santiago Llach.
Charly Galicia (Puebla, 1989) Egresado de Lingüística y Literatura hispánica (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México). Actualmente trabaja como docente de literatura y conduce el podcast Más allá de la tierra. Vive en Saltillo, Coahuila. Conduce el podcast Más allá de la tierra.

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