LA COVID 19

con No hay comentarios

En estos días, la Real Academia Española le cambió el género al virus (¿será efecto de lo contemporáneo?); desde ahora será la y no el, esta palabra que salió de los ámbitos estrictamente científicos para conocerse de un modo disruptivo en la cotidianidad del planeta.

Si hay algo que rápidamente dispara en la subjetividad colectiva e individual un evento de esta magnitud, una pandemia altamente contagiosa, es la sensación de vulnerabilidad que conecta con el desamparo originario y la angustia. Es indisociable a esto las manifestaciones de miedo, paranoia, segregación, negación, para nombrar algunos de los que puedo ir percibiendo rápidamente en mi entorno, en mi ciudad.

Nada más preciso para designar este momento que la expresión de Ricardo Seldes: “ataque de pánico generalizado en el mundo”; si antes se asociaba al modo de vida vertiginoso y sobresaltado, ahora se puede decir que se agrega la sensación de incertidumbre, ya que la ciencia que nos tenía acostumbrados a ser la portadora de un saber en lo real, no tiene la fórmula aún; o sea, la COVID-19 es ahora un indescifrable (no sé si decir de la naturaleza, pues no es un ser vivo, pero necesita de él), que amenaza nuestra vidas.

El psicoanálisis leerá lo disruptivo de la pandemia en el sufrimiento subjetivo, en los síntomas que insisten en cada particular, algunos asociados al encierro, otros a la distancia, otros a desobedecer las normas impuestas en este estado de excepción, otros a la relación con su cuerpo: “cuando el cuerpo se vuelve una amenaza” (González Taboas, 2020), otros a la presencia de la ausencia. No hay modo de evitarlo, el agujero se personificó bajo el modo de una pandemia. Cada uno lo nombrará a su manera, y si esto ocurre, algo ganado a lo traumático se habrá producido.

Todo indica una ruptura en el orden del tiempo y de las vidas. El de la vida cotidiana primero, la economía también; nuestro presidente ayer nos dijo: “es un falso dilema plantear primero la vida o la economía”.

La vida de los sujetos es la prioridad en nuestro país para nuestros gobernantes, y esto es mucho si nos ponemos en el lugar de otros países como nuestro vecino Brasil, donde su presidente minimizaba la pandemia a “una gripecita”, o Boris Johnson que hace unos días les decía a los londinenses que era inevitable que algunos de sus familiares fueran a morir. Cómo cambia nuestro ánimo, tan atacado en estos días, el escuchar discursos tan contrastantes, ni hablar de las acciones que estos lineamientos políticos conllevan; cuando en algunos países se toman medidas preventivas para salvar vidas, en otros vemos que las vidas se apagan a centenares, que no pueden velar a sus familiares, que tienen vedado ese ceremonial tan profundamente humano de despedida.

Hasta que la ciencia y la técnica puedan encontrar esa fórmula que pueda escribirse para cesar de insistir insensiblemente sobre nuestros cuerpos, la humanidad deberá aferrarse a los actos de fe, siempre religiosos, porque son siempre del orden discursivo en tanto dan sentido. Por eso, tomo prestado de un colega argentino que reside actualmente en Italia, la expresión que dice que el COVID-19 entra en escena o a propósito de las (in)certezas, juega el título con esa ambigüedad. A lo que sumo la expresión de otro colega de la Delegación, Mario Zimotti, que ayer en un WhatsApp escribió: a.c. permitiéndome la lectura equívoca con antes de Cristo, ¿el triunfo de la religión ante un inexorable?

Para algunos sí, para otros que hemos hecho la experiencia de un análisis, podemos tal vez decir un encuentro contingente con lo real que ojalá nos facilite una solución sinthomática, más del lado de la invención que de la religión, y donde el deseo del analista, operador estructural en nuestra praxis, pueda hacer advenir del acontecimiento un discurso singular, en cada analizante y en cada instancia donde el discurso analítico existe.

Venado Tuerto, 20/03/2020



Si te gustó la nota, te enamoraste de Ají
y querés bancar las experiencias culturales
autogestivas hacé click aquí.

¡Compartí este contenido!
Seguir Beatriz Nannini:

Licenciada en Psicología. Universidad de Buenos Aires. Ex Jefe de Residentes H.I.G.A San José de Pergamino. Psicóloga Clínica. Adultos, adolescentes, niños Responsable del IOM2 Delegación Venado Tuerto. Espacio de Formación y Transmisión del Psicoanálisis. Artista Plástica.

Últimas publicaciones de

Deja un comentario