SOBRE UNA NENA

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Escribo esto la noche del día en que se perdió una nena a quien se busca muy activamente y cuya búsqueda se transmite incesantemente por la tele. Si la transmisión es un factor que juega a favor o en contra de que la encuentren, bueno, de eso no se habla mucho.  No sabemos si fue a pasear con un señor conocido de la madre o si por el contrario se trata de un loco que la ha atacado y desaparecido para siempre. ¿De dónde la ha desaparecido? ¿Dónde existía Maia? Bueno, es bastante complejo de responder también. Quizás tanto como la pregunta dónde estará ahora.

Al día de hoy ya he escuchado culpar a la madre (no al padre biológico, nadie lo ha invocado a él ni a ninguna figura masculina de cuidado) y a la pobreza (“ Mirá dónde vivía”, como si ésta fuera una condición natural, una variable desconectada de toda realidad social circundante, “como por ejemplo la realidad de hoy, de si virtual o presencial”, me digo. Me avergüenza. Me avergüenza muchas veces pertenecer al género humano y sé que algunos esfuerzos que hago por diferenciarme de otros son bastante ridículos, porque al fin y al cabo, ninguno, ni el “ ellos” imaginario con el que me muevo como actor social y que incluye también pensar si debería haber puesto, escribir, actriz en vez de actor, pero que me respondo que no, que es un permitido porque he leído demasiado a Bourdieu, ninguno, volviendo a lo importante, ni “Yo”, ni “ellos”, hemos podido evitar “esto”. Y con esto no me refiero al resultado desconocido aún de si esta nena vivirá o morirá sino el vivir en el desconocimiento y en la invisibilidad más absoluta.

Mañana el ex presidente Mauricio Macri presentará su “libro”, no he retenido aún cómo se llama, creo que algo de juego, claras reminiscencias futbolísticas me digo, y a su tradición de dirigente de un club de futbol. Ah ya recuerdo: “Primer tiempo”, y me pregunto: ¿En qué tiempo habrá sido que hemos perdido una nena? ¿De cuál partido?, ¿Cuándo se ha jugado y quién ha arbitrado?. Entiendo que el ex mandatario alude  en el “libro” a su lucha contra el populismo. El populismo incluso entendido por varias corrientes sociológicas que he estudiado bien, es visto como malo, porque hace crecer las bases de un sistema que los mantiene en la pobreza. ¿Pero es realmente así esto? ¿Hija de qué sistema es esta nena y todas las nenas que habitan la desidia de una ciudad que vive mirando para otro lado mientras ellas están desnudas , con armas, al lado de drogas y de personas que constituyen unas redes que son tan desconocidas para nosotros que no podemos decir si son amigas o un peligro?

Ajenos del lugar que habitamos, creemos que ejercemos la ciudadanía al votar, la civilización al no querer politizar a ultranza, la educación dejando los asuntos de la vida y de la muerte de lado. Incluso como psicoanalistas de hospital se pide que uno se abstenga. ¿Es abstenerse un síntoma de salud mental en la ciudad en que las nenas desaparecen así porque sí? ¿Es el populismo un mal más grande que los males que genera?.  

Por otro lado y no sé bien por qué, me pregunto sobre el futuro inexistente, si esa nena vive, si logra comer, estudiar, en el hipotético caso que lo lograra (se sabe que las posibilidades son casi inexistentes), ¿ no tendría además que dar explicaciones de por qué vive, es decir de por qué ha osado sobrevivir? Pienso que quizás estas tomarían la forma de críticas a su salud mental, a su conducta con sus hijos, e incluso a como vive su sexualidad. 

¿No somos todas un poco esa nena?



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Patricia Salinas
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Socióloga. Psicóloga. Universidad de Buenos Aires. Consultorio y concurrente Hospital Argerich.

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