VERBITSKY CON ENERGÍA, PAGNI CON ESTRUCTURA: CONTROVERSIAS ENTRE EL PERIODISMO Y LA JUSTICIA

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En el año 2003, el reconocido criminólogo británico Jock Young publicó un artículo cuyo título fue Merton con energía, Katz con estructura. Allí el argumento, esquemáticamente formulado, giraba alrededor de cómo las personas incorporaban las metas culturales de éxito, pero muchas de ellas no podían alcanzarlas mediante los medios legítimos para hacerlo lo que provocaba una dinámica de resentimiento. Había que combinar en la discusión la energía de los actores sociales con los límites que les generaba la estructura de oportunidades.

Esto que planteaba Young respecto de los enfoques teóricos sobre el tema del delito tiene algún tipo de afinidad con los criterios a partir de los cuales el periodismo razona el tema de la administración de justicia. ¿En qué sentido? En que por momentos se hace énfasis, con energía, en el desempeño de los actores judiciales, fundamentalmente aquellos que disponen de un gran capital acumulado. Y por otros se realza, con estructura, la penetración que intenta ejecutar el campo político acerca de las decisiones de los mismos integrantes de la justicia. 

No se trata de miradas excluyentes respecto al problema de la administración de justicia, aunque sí parten de razonamientos diferentes. En el primer caso, parece enfatizarse en cómo la energía judicial busca incidir en el terreno de la política, y en el segundo caso, cómo la estructura política intenta permear en el ámbito judicial. 

Un ejemplo de cómo la energía judicial pretendería incidir en la política sería Horacio Verbitsky quien, fundamentalmente cuando trata el tema de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, le adjudica un rol clave a sus integrantes, dispuestos a jugar un notorio papel político, y en algunos casos, desestabilizador. La Corte Suprema de Justicia, supo escribir, demostró que en vez de administrar justicia su especialidad es sembrar el caos.

Para Carlos Pagni, el problema parece ser externo, en el sentido que es la estructura política aquella que mayormente aspira a permear hacia el interior de la justicia. De hecho, ha señalado la existencia de manipulación de los procesos judiciales para obtener resultados judiciales políticos que miran más la identidad del que es juzgado que el expediente. Los pasos parecen ir desde la política hacia lo judicial. 

Está claro que los planteos acerca de la justicia, tanto en Verbitsky como en Pagni, son muchos más complejos y valiosos que lo que acabamos de destacar. Lo que no parece estar tan claro son los efectos de este modo de abordar, por parte del periodismo en general, la cuestión del desempeño de los tribunales. Y esto último porque cuando el periodismo cree sólo estar describiendo el problema de la justicia, en simultáneo lo está construyendo en tanto problema, y lo hace de una manera sensiblemente diferente a cómo existe ese problema en la realidad.  

La cuestión es que al presentarse así el tema, en muchos casos sin dejar en claro que sólo se habla de enclaves específicos dentro de un cosmos mayor como sería la administración de justicia, queda como telón de fondo la sensación que ciertas partes —la Corte Suprema de Justicia de la Nación o Comodoro Py, por caso— son el todo, y no sólo ciertas partes. Como consecuencia, se pueden habilitar equívocos respecto al modo en que sectores de la ciudadanía identifican el problema de la administración de justicia.   

No estamos tratando de poner en duda, ni tampoco de confirmar, la veracidad de la información con la que trabaja el periodismo, sino enfatizar en los efectos que este tipo de tratamientos podría tener para la evaluación del mundo judicial en general. Este último es un entramado mucho menos asombroso, bastante más rutinario, en donde las influencias cruzadas entre diferentes poderes no operan de forma tan elocuente ni, sobre todo, de manera tan recurrente. Y quizá para entender con rigor el funcionamiento de la justicia sea más importante lo rutinario, lo convencional, incluso lo previsible, que aquello que aparentemente sucede en ámbitos como la Corte Suprema de Justicia de la Nación o Comodoro Py. Esto último, que tanto Verbitsky como Pagni lo saben muy bien, no siempre queda claro cuando surgen controversias entre periodismo y justicia, en particular de cara a la apreciación que parte de la sociedad realiza del fenómeno.  

En definitiva, se puede ir de lo judicial a lo político, y de lo político a lo judicial: ambas hipótesis explicativas son plausibles, pero con la advertencia de que la energía judicial de Verbitsky y la estructura política de Pagni no agotan las múltiples dimensiones del tema. 



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Investigador del CONICET y coordina el Área de Sociología de la Justicia Penal en el Instituto de Cultura Jurídica (UNLP). Es autor de Por una criminología menor: ensayos, admiraciones y aserciones (Di Plácido, Buenos Aires, 2014), La cuestión cautelar: el uso de la prisión preventiva desde la sociología de la justicia penal (Ediar, 2016), y Temblores criminológicos. Dilemas sobre el castigo, el control social y la responsabilidad penal (Astrea, 2019). Compiló Sociología de la justicia penal. Interrogantes actuales sobre la administración del castigo (Ediar, 2017), La condición judicial. Dimensiones sociales de la justicia penal (Ad-Hoc, 2020), y El Imperio de castigar. Contribuciones desde la sociología de la justicia penal (Editores del Sur, 2020).

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